

En Argentina
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Dicen que el que no come las bayas azules del arbusto del calafate, no vuelve a Patagonia y por si acaso, yo lo degusté en todas sus variedades: en helado, en tarta, fresco y en almíbar. Y es que El Calafate, antiguo pueblo de los indios tehuelches, bien merece varias visitas. La calle principal del pueblo está atestada de empresas que ofrecen múltiples recorridos turísticos para visitar el Parque Nacional de los Glaciares, las Torres del Paine, haciendas y galpones, ofreciendo además excursiones a caballo, treckings a pie, raquetas sobre nieve, patinaje sobre hielo en la Bahía Redonda y todo lo que puedas imaginar. Así que aburrirse en El Calafate es una tarea prácticamente imposible.
La oferta culinaria de la ciudad también es bastante amplia, y es imprescindible incluir en la ruta de conocimiento gastronómico, el exquisito cordero patagónico.
El trayecto hasta el glaciar Perito Moreno fue complicado. Una carretera en mal estado, cubierta de nieve y placas de hielo, se lo puso complicado a la decadente furgoneta en la que viajábamos. Ni siquiera las cadenas fueron capaces de soportar la distancia que separa el precioso pueblo de El Calafate y el Parque Nacional de los Glaciares. Se partían a cada momento, mientras el conductor intentaba sin éxito repararlas una y otra vez hasta que, finalmente, éste claudicó y tuvimos que desalojar el vehículo para ocupar el de otro grupo de turistas, que se ofrecieron amablemente a llevarnos hasta los pies del glaciar.
Cuando nuestro guía nos dijo que teníamos tres horas para disfrutar del imponente paraje, me pregunté si no sería demasiado tiempo. Sin embargo, me bastaron diez minutos para tener la absoluta certeza de que esas tres horas, serían de las más fugaces de toda mi vida.
Observar el Perito Moreno desde cualquier perspectiva te hace aguzar todos tus sentidos, pues la experiencia de contemplar el inmenso témpano, pone a prueba tus oídos a la par que tu vista. El hielo se deja sentir con cada crujido, resquebrajando su alma de escarcha y provocando un letárgico hechizo sobre los presentes que, incapaces de apartar su mirada, sucumben a los encantos de los hipnóticos colores azulados que se desprenden de entre sus grietas.
Tras una pequeña travesía en barco por el lago, desde donde se contemplaba uno de los laterales del glaciar y cuando llevábamos poco menos de una hora en las pasarelas, frente al coloso de hielo, comenzó a nevar copiosamente. Entonces, el tono añil provocado por los tímidos rayos de sol, dio paso a la gama de los grises y a la belleza del paisaje cubierto de nieve.
Unos brindaban por su amor en un escenario propio de cualquier novela de Danielle Steele, o degustaban los manjares más suculentos en un marco incomparable, otros lamentaban no poder hacer el trecking sobre los hielos a causa del mal tiempo y mientras, nosotros nos dejábamos imbuir por el crepitar que producían los bloques de hielo al caer.
No puedo imaginar lo extraordinaria que debe ser la estampa del glaciar estallando en mil pedazos, al no soportar su propio peso por la erosión que ejercen las aguas en su base. Lamentablemente, este acontecimiento ocurre tras varios años, cuando los hielos acarician la península de Magallanes. Cuando nosotros lo visitamos, hacía poco menos de cuatro meses que se había desmoronado y aunque no había perdido ni un ápice de su encanto natural he de reconocer que me habría encantado acudir al espectáculo.
No sé si el cambio climático estará afectando a este glaciar que cada año sigue avanzando una media de 17 m. al año y ni siquiera sé si tendré la oportunidad de disfrutarlo en otra ocasión, pero de lo que estoy absolutamente convencida es que el Glaciar Perito Moreno, brinda un fascinante espectáculo que todo el mundo debería saborear, al menos una vez en la vida.
4 Comentarios
Hace 4 horas Chavalina dice:
Maravilloso, me has hecho sentir como si realmente hubiera estado allí.
Hace 4 horas Goiko dice:
Es mi próximo destino ¿podría contactar contigo para resolver algunas dudas que tengo? te lo agradecería eternamente!
Hace 3 horas Elenol dice:
Claro Goiko, puedes escribirme y te informaré de todo lo que esté en mi mano.
Hace 15 minutos Goiko dice:
Muchas gracias Elenol! te traeré un souvenir cuando venga. Ya te he enviado un email con mis dudas y preguntas.

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